sábado, 12 de junio de 2010

anonadada

Aveces me siento y pienso: Me es dificil comprender que tantas veces la ira y el enojo se adueñaron de mi, y me hicieron hacer lo que a nadie le gusta. Agarrandome los pies, atandome las manos y tapandome la boca. Haciendome gritar, perdiendo la calma, tirando mi paciencia, tapando mi sensibilidad. Ya me cuesta entender si es algo que existio siempre o se forjo, si es algo que vino conmigo desde antes de ser, o si es algo que germino, como una semilla, que alguien alimento. Me cuesta aceptar que no fue mi culpa, que nada podria haber sido de otra manera, que como fue: estuvo bien. Nunca nada esta bien si en tu mochila cargas haber herido a todos los que siempre te sostuvieron y luego se fueron, sin poder soportar tu enojo hacia "nadie sabe quien". Algunos se quedaron, porque conciente o inconcientemente sabian, que de su presencia dependian tus pasos, tus dias, tus ganas.
Algunas personas tratan de explicarme que los hechos de la vida son complicados y aveces uno tiende a tomarlas de una forma que hace daño, y asi las almacena en su cabeza sin poder brindar ninguna explicacion. De esa manera se atascan y dia tras dia: enoja, perturba, da rabia.
Odiarse, ser tu enemigo principal: comprender y darte cuenta de que no queres ni mirarte al espejo, porque cuando lo haces, ahi esta, ahi estas. Desafiandote otra vez, mostrandote lo que sos, que es muy distinto a lo que queres ser.
Con aires de superada, solia caminar, tratando de creer que enrealidad, todo estaba bien. Negacion. No existe el problema. Pero en pequeños detalles siempre gritaste con ganas que estabas callendo.
De nadie dependia el golpe, solo vos tenias que juntar ganas y fuerzas para poder salvarte, porque en esta vida, nadie es superman y nadie tiene la responsabilidad de tus sonrisas, ecepto vos. Me faltaba hacerme cargo de mi, de mi vida, de mis cosas, de lo que me correspondia. Creia gratuitamente que todo lo externo era culpable: los hechos, las palabras, las miradas, los comentarios, la falta de (...)
No era asi, era yo, era mi otro yo, era la parte de mi que repulsivamente odiaba a todo aquel que quisiera quererme un poquito. Esa parte de mi que creia que me iban a dejar, por eso preferia atacar para despues no tener que demostrar que cuando sufria, sufria enserio. Ser vulnerable, debil, sensible, me aterraba. Para mi era algo incomprensible, un enigma, oculto y a la misma vez tan visible en mis actos, permanecia en mirada, intacto, inmovil esperando ser descubierto. Era esa parte de mi que creia que todos tenian la culpa de todo, y vivian para hacer mi eterno malestar.

Que iluso, cierto?

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